Defendamos las defensas de Cádiz

Uno de los bienes patrimoniales más característicos e importantes para la ciudad de Cádiz es la ingeniería militar: sus castillos, murallas y baluartes. Sin embargo, no le damos la importancia que tiene. Durante muchos siglos, principalmente la Edad Moderna, Cádiz era un enclave decisivo para el enemigo si quería atacar al Reino Español ya que siendo nuestra ciudad un punto clave en la ruta de Indias, la riqueza de las colonias de Ultramar por las que subsistía el país llegaban a nuestro puerto.

Gran parte de las murallas de Cádiz fueron tristemente destruidas para el ensanche y “modernización” de la ciudad, perdiéndose así la Puerta de Sevilla, lo mismo ocurrió con las baterías (San Antonio, Otra parte de la arquitectura militar ha sido intervenida con desafortunadas reformas que no han respetado su valor histórico como ocurrió en el Baluarte de la Candelaria.

En los últimos meses hemos asistido a la polémica creada con el proyecto que contempla la ampliación del camino del Castillo de San Sebastián, la apertura de un embarcadero y la creación de un auditorio. Afortunadamente estas dos últimas descabelladas propuestas han sido desechadas por el Consistorio ante la protesta popular debida a la plataforma “Salvemos la Caleta” y ante la evidencia de su imposible realización por motivos naturales y patrimoniales. Sin embargo, no podemos quedarnos tranquilos ya que debemos tener muy en cuenta lo que se ha perdido y se debe recuperar y lo que existe y no se debe perder. Así por ejemplo, a ambos lados de la puerta de entrada, flanqueándola, a cada lado del escudo, había dos leones rampantes que han desaparecido, ¿donde están?, ¿cuándo y quienes los han quitado y para qué?

Por otra parte, a ambos lados de la Puerta de Poniente había dos grandes bolas rematando sendos muretes: una se cayó al suelo y estaba nada más pasar el puente a la derecha en el suelo, debe de colocarse otra vez en su lugar. En la avanzada había dos placas, una en el patio de Armas y otra en el exterior de la muralla conmemorativas de la visita de la reina Isabel II y del comienzo de las obras. La primera desaparecida y la segunda existe todavía y debe ser restaurada y conservada. También debe de conservarse por lo menos uno de los cuatro cañones que había en la muralla. Piezas de 152,4/50 Vickers artillados en 1958. Sería la que represente, en alguna especie de monumento, a los centenares de cañones que a lo largo de los cinco siglos de historia artillera del castillo han estado allí emplazados. Igualmente habría que prestar atención al brocal del pozo y el enorme aljibe existente debajo del patio de armas de la Avanzada de Isabel II, últimamente utilizado en su superficie como campo de fútbol.

En el interior y en los alrededores del castillo debe de haber infinidad de restos arqueológicos de toda clase, de hecho varios fueron encontrados, esqueletos, monedas, ánforas, cerámica, cañones, piedras con inscripciones etc. Hay que estudiar y conservar la exclusiva vegetación existente en la zona, como la planta medicinal que nace entre las piedras del castillo, en la arena y en las rocas llamada “parpuja”, que se utilizaba para los dolores estomacales.

En el interior de la puerta de Poniente que daba a la Avanzada se conservaban todavía los argollones por los que discurrían las cuerdas que levantaban el puente levadizo que no deben de desaparecer. Las antiguas letrinas de la ronda norte del primer castillo deben ser restauradas. Tienen desagüe al exterior, en la playa. Igualmente el brocal del pozo del aljibe aún existente en la esquina de la misma ronda norte debe ser conservado y restaurado. En ese primer castillo hay varios compartimentos en el subsuelo que eran aljibes actualmente cegados.

Algo que pocos gaditanos conocen es que en el castillo estuvo, desde el siglo XVI hasta 2001, una imagen de alabastro de la Virgen del Buen Viaje, con un gran valor histórico y religioso. A finales del citado año se trasladó al despacho de la Sra. Alcaldesa. Sería muy buena idea colocar dicha en un sitio adecuado a su importancia para que pueda ser vista por todos los gaditanos. Esto mismo debería ocurrir con la pila de agua bendita del siglo XVIII que estuvo hasta 2001 en la pared de la entrada de la capilla del primer castillo convertida en dormitorio para la tropa del castillo y que al mismo tiempo que la imagen le fue entregada por el Ejército, también está en el citado despacho. Ahora está en disposición del Museo Municipal para ser restaurada (esta intervención contempla reintegración).

Aunque parezca mentira hay otras fortificaciones aún más descuidadas en nuestra ciudad. Citaremos como ejemplo al Fuerte de Cortadura que se llevó a cabo a raíz del avance de las tropas francesas en la Guerra de la Independencia, lo que hacía necesario ampliar el perímetro amurallado de la plaza de Cádiz. La construcción de la misma se llevó a cabo entre los años 1808 y 1811 bajo el proyecto del ingeniero militar Antonio Hurtado, si bien, de los cuatro baluartes proyectados tan sólo se construyeron tres. El sistema defensivo sigue el mismo esquema que las murallas levantadas a lo largo del siglo XVIII. Estos tres baluartes mencionados que se construyeron son:

  • Baluarte de Santa María (se encuentra en el frente principal junto a la playa de Cortadura)
  • Baluarte de San José (se encuentra en el frente principal en el lado más cercano a la Bahía de Cádiz)
  • Baluarte del Infante Don Carlos o del Espigón (separa las playas de la Victoria y Cortadura)

 

En el siglo XX, el frente principal del citado fuerte fue dividido para permitir el paso de vehículos por la carretera que une Cádiz con la vecina localidad de San Fernando. En la actualidad, este complejo defensivo está ocupado por una residencia militar y un complejo educativo. Sin embargo, se puede decir que la imagen y el estado de este recinto defensivo no es el más adecuado. Además de la presencia de numerosa vegetación silvestre, los lienzos de muralla se encuentran llenos de pintadas. Precisamente por ser un conjunto que se encuentra catalogado como Bien de Interés Cultural desde el año 1985 y siendo además como es la carta de presentación de nuestra ciudad para todos aquellos que accedan a la misma a través de la carretera Cádiz-San Fernando, desde estas líneas pedimos que desde las Administraciones Públicas se tenga en cuenta el lamentable estado de abandono que presenta dicho monumento y acometa obras de restauración y acondicionamiento para el mismo.

Este vasto patrimonio de que gozamos en Cádiz debería tener un lugar para su estudio, conocimiento y difusión, dotado de recursos pedagógicos que muestren la dimensión que ha alcanzado la ingeniería militar en Cádiz siendo una de las típicas ciudades amuralladas. Por ejemplo, el Castillo de San Sebastián. 

Con informaciones de Miguel García Díaz y Joaquín Lamet Ron

Fotografías de Manuel Llamas Baúza, Miguel García Díaz y Fernando Pedemonte Saavedra

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Acerca de cadizilustrada

Defensa y difusión del patrimonio cultural gaditano

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