La Casa de Cadenas

Por Elena González Pérez

En el nº12 de la calle Cristóbal Colón se alza ante nuestra vista una de las portadas más señeras que lucen en las calles de Cádiz. Se trata de la conocida “Casa de las Cadenas”. Se trata de una obra marmórea de exquisita factura donde predomina la teatralidad barroca y el gusto genovés, tan bien visto y admirado por aquella época en nuestra ciudad debido a la riqueza de los mármoles de Carrara y la moda en el diseño ligur venido de la mano de sus comerciantes y arífices.

Como de todos es sabido, la suntuosa portada se levanta en 1693 por voluntad de D. Diego de Barrios, dueño de la casa, en honor a haber sido morada del Santísimo Sacramento en el día de Corpus Christi del año de 1692 debido a un fuerte aguacero que hizo recoger dicho cortejo. Por eso su iconografía se centra en la exaltación de dicho Misterio. Su autoría se debe al genovés Giácomo Antonio Ponsonelli.

Pero surge una pregunta, ¿por qué se la llama Casa de Cadenas? Ciertamente en la actualidad no ostenta cadena alguna en su fachada, pero las hubo y estaban dispuestas entre las dos columnas salomónicas del interior, pasando por la parte superior del dintel de la puerta. Pues bien, el símbolo de las cadenas en un edificio civil confiere el  mismo carácter, o privilegio, de derecho de asilo que se goza en los edificios religiosos (éstos lo tienen todos, con o sin cadenas). Este derecho de asilo exime de dar cuentas a la justicia. Este privilegio de cadenas, del cual deriva el nombre de esta casa recuerda la presencia real, en este caso de la realeza divina. Igualmente solicitó del Rey poder poner una orla al rededor del escudo de Armas del apellido Barrios, que dijera: “Doy gracias y alabo al Santísimo Sacramento del Altar”, y le fue concedido.

Después de la muerte de D. Diego se hizo cargo la casa su sobrino, D. Manuel de Tavares Ahumada y Barrios (Marqués de Tamares). Pero a partir de 1814 el Mayorazgo fundado por D. Manuel de Barrios (padre de D. Diego) prácticamente dejó de existir y la casa conoció diversos ocupantes.

Desde 1864 se ocupan los pisos altos por el Hotel “Villa de Madrid” dirigido por Doña Carmen Galán y en 1882, Don Tomás Fernández López que tenía en el nº11 de esta calle de Cristóbal Colón, hasta 1855 Juan de andas, el “Hotel el Paraíso”, lo adquiere y se traslada dando lugar al “Hotel el Paraíso, antes Villa de Madrid”. El hotel que era también restaurante, servía comidas particulares y como cosa especial, anunciaba una “mesa redonda” a las cinco de la tarde, al precio el cubierto de 10 reales de vellón. Este Hotel que debió ser importante existió hasta 1891, más exactamente hasta el 1º de mayo de 1891, día en que inicia sus actividades en la Casa de Cadenas, la Congregación de Madres Esclavas del Sagrado Corazón. La primera superiora fue la R. M. María Magdalena del Sagrado Corazón y dirigía a 32 madres esclavas y a 4 coadjutoras. En la planta baja tuvieron clases nocturnas para adultas y de día enseñanza gratuita a niñas pobres y a las de clase acomodada en circunstancias especiales. El Oratorio, de nuevo volvió a tener culto externo a la Eucaristía, teniendo diariamente exposición del Santísimo, que se continuaba, en las noches del jueves al viernes y en las de vigilias de fiestas principales. Además se tuvieron en la Casa tandas de Ejercicios Espirituales para señoras.

Hasta 1896, la calle estuvo enlosada, como correspondía a su categoría comercial. Las necesidades públicas hicieron que fuese adoquinada, en razón también de la decadencia de su comercio.

Fallecido D. Francisco Javier de Aguirre, su viuda, que creemos se llamaba Doña Encarnación Lizaur, dedicó las rentas de la casa para sostener la Fundación del Rebaño de María, obra religiosa del Padre Medina.

En 1913 se marcharon de la Casa de las Cadenas, las Reverendas Madres Esclavas del Sagrado Corazón y vinieron a ocuparla los Padres de la Congregación de San Vicente de Paúl, cuyo primer superior fue el Reverendo Padre D. Higinio Pampliega. Los Padres Paúles el 2 de abril de 1928, vendieron la Casa de Cadenas a Doña María de los Dolores Valls y Llorens, viuda de D. Restituto Matute y Fernández de Bobadilla, ante el Notario de Cádiz Don Juan N. Puebla.

Doña María de los Dolores Valls, continuó la tradición mercantil de “La Casa de Cadenas” y después de invertir importantes cantidades en la restauración del edificio, instaló en él, el negocio de Especialidades Farmacéuticas al por mayor y productos químicos, que en 1880 fundara en Cádiz su marido D. Restituto. Fallecida esta señora, la “Casa de Cadenas” pasó a ser propiedad de la Sociedad que en 29 de diciembre de 1939, constituyeran sus hijos con el nombre de “Hijos de Restituto Matute, Sociedad Regular Colectiva”. Actualmente se ubica en este edificio el Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

Fuentes:

ARTEGUI BENSUSAN, M (de). El Mayorazgo de D. Manuel de Barrios Soto y la Casa de Cadenas de Cádiz. Cádiz, 1972.

FRANCHINI GUELFI, F. La escultura de los siglos XVII y XVIII. Mármoles y maderas polciromadas para la decoración de los palacios y las imágenes de devoción. España y Génova: obras, artistas y coleccionsitas. Fernando Villaderde Ediciones. Madrid, 2004.

Anuncios

Acerca de cadizilustrada

Defensa y difusión del patrimonio cultural gaditano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s