Los misterios de Mendizábal

Este gaditano que llegó a ser presidente del Gobierno y ministro de Hacienda, pasó a la historia por su ley sobre la desamortización. Y ya estamos en la primera aclaración sobre el personaje, es cierto que fue el autor de las leyes desamortizadoras de 1835 y 1836 pero la aplicación de las mismas correspondió a sus sucesores. Su obra gubernativa fue mucho más allá y tan importante que el cambio en la forma de propiedad del antiguo régimen de manos muertas a privada. Logró paliar el problema de la deuda que amenazaba acabar con el reinado de Isabel II, puso al frente de los ejércitos liberales a un hombre como Espartero que fue el artífice de la derrota de los carlistas y contribuyó a crear un gran ejército aunque no tuvo 100.000 soldados como prometió en su programa, si alcanzó la mitad. Pero lo más importante de su labor fue incorporar a las milicias nacionales para luchar contra el pretendiente Carlos V. Con las milicias los efectivos isabelinos superaron los 150.000.

 

Una biografía apasionante

Otra de las cuestiones oscuras que quedan por aclarar es su lugar de nacimiento si fue en Chiclana o Cádiz. Los autores se dividen ante este hecho, pero la más verosímil es la de Manuel Ravina Martín ya que en su libro “Un laberinto genealógico: la familia Mendizábal”, exhibe una reproducción de la partida de nacimiento que se encuentra en la iglesia del Rosario de Cádiz. La familia de Mendizábal estaba asentada en Cádiz. Sus padres, Rafael y María, eran unos modestísimos comerciantes que poseían una pequeña tienda de lonas, tejidos e hilados. Hay autores que lo describen como traperos y ropavejeros. Juan de Dios nació el 25 de febrero de 1790, y fue bautizado en el mismo día de su nacimiento, oficiando de padrino el propio párroco, D. Nicolás de Olmedo. De escasos recursos, Rafael y María no le pudieron costear los estudios –de hecho, no se le conocen estudios especiales–, si bien le orientaron por el camino del comercio. Andando el tiempo se convirtió en un hombre corpulento y de talla imponente –superaba los 1,90 metros, lo que le valió el sobrenombre de Don Juan y Medio–; dotado de potente voz, gran aplomo y una excelente oratoria, la suya era una presencia impresionante, capaz de imponerse en las más arduas y complejas situaciones. Gran lector, fue capaz de aprender de mozo varios idiomas; asimismo, llegó a conocer con profundidad los asuntos financieros y la ciencia de la economía práctica, merced a lo cual logró hacerse un hábil negociante. La oscuridad se cierne sobre nuestro Juan de Dios Álvarez porque ya no sabemos nada más de él hasta que lo vemos enrolado en los ejércitos que luchaban contra Napoleón. En 1808 fue uno de tantos voluntarios que brotaron por toda España para combatir contra los invasores en la Guerra de la Independencia. Como tal, participó en varias acciones; hasta que fue capturado por los franceses y condenado a muerte. Encarcelado en Granada, ganó entonces su primera popularidad por la exitosa fuga que protagonizó, junto con varios compañeros. Sus conocimientos comerciales y financieros le sirvieron para ocupar el puesto de proveedor militar. Durante el sexenio absolutista siguió desempeñando el mismo cargo. Representó un gran papel en la conspiración que llevaría al Trienio liberal junto a Isturiz y Alcalá Galiano, desde la logia de Cádiz “El taller sublime” y él fue además el que encumbró a Riego como jefe de los ejércitos rebeldes, después de fracasar en su intento de que el Jefe Militar fuera el general O´Donell, Conde de la Bisbal. Mendizabal, sin embargo, no ocupó ningún cargo de relevancia durante el Trienio, siguió en su puesto de proveedor militar. En 1823 tras la vuelta al absolutismo, se tiene que exiliar a Londres donde triunfará como financiero.

Los cambios de nombre y apellidos son otro de los enigmas que envuelven a Mendizábal. Hasta ahora en nuestra narración estamos empleando el que utilizaba hasta su casamiento en 1812, Juan de Dios Álvarez Méndez que sustituyó por Juan de Dios Álvarez Mendizábal que se simplificaba en Mendizábal. Intervendrá en 1832 con su financiación para afianzar los tronos y sus gobiernos liberales de Pedro I de Brasil y de su hija María Gloria de Portugal. En esta ocasión Juan de Dios cambiará su segundo apellido de Mendez por el de Neto que correspondía a uno de sus abuelos. Juan de Dios Álvarez Neto o simplificado en Juan de Dios Neto era la firma que utilizaba para sus negocios financieros en Londres o cuando ayudó económicamente al gobierno de Bélgica en 1834.

 

Mendizábal, presidente del Gobierno

Por sus éxitos financieros con esos gobiernos, en 1835, lo requiere la reina gobernadora y su primer ministro el Conde de Toreno para apuntalar el trono que se tambaleaba por la sublevación del pretendiente Carlos V. El acceso de Mendizábal al poder se produjo en un momento realmente difícil. Bullía la revolución, la autoridad del gobierno estaba muy desprestigiada y la facción carlista, que se fortalecía en todas partes, desarrollaba una terrible y destructiva guerra civil que consumía la riqueza nacional y las vidas de muchos españoles, sin que los sucesivos gabinetes moderados de Cea Bermúdez, Martínez de la Rosa y Toreno hubiesen logrado apenas nada. En el verano de 1835, el descontento degeneró en numerosos motines y revueltas. En las provincias se formaron juntas revolucionarias que desafiaban al gobierno. El caos amenazaba por doquier. Y es que la situación del país a la muerte de Fernando VII era desastrosa. El crédito público estaba arruinado, la Hacienda Pública vacía, la producción agrícola en baja, el comercio destruido; el fantasma del hambre acechaba, el carlismo progresaba en sus áreas naturales de Cataluña, Vascongadas y el Maestrazgo, y amenazaba extenderse. Para completar el cuadro, España se encontraba saliendo del periodo de mayor aislamiento internacional de su historia, ya que Fernando VII no sólo había sido desleal con sus padres y su pueblo: también, y mucho, en sus compromisos internacionales. Con su energía habitual concitó los apoyos de Inglaterra, Portugal y Francia que se comprometió a enviar una legión de voluntarios como ya veremos más adelante.

Se produjo el milagro, las juntas revolucionarias se disolvieron y consiguió reunir un ejército mediante el decreto de alistamiento militar general (la «quinta de Mendizábal»), excepto para aquellos que pagaran una indemnización, y la Quinta de los 100.000 hombres, que aunque apenas alcanzó los 50.000, se haría famosa en toda Europa por el novedoso sistema introducido, que fue adoptado por muchos países. Establecía el Decreto de convocatoria de la Quinta, que podía eludirse el servicio mediante el pago de 4.000 reales (unos 6 euros de ahora, sin actualizaciones monetarias, que son muy difíciles y habría que explicarlas), o de un caballo apto para la campaña y 1.000 reales (1,5 euros). El alistamiento militar dio la vuelta al curso de la guerra ya que desde éstas medidas los carlistas comenzaron a retroceder hasta su derrota

La obtención de ayuda militar directa de Francia, Inglaterra y Portugal, los países integrantes de la Cuádruple Alianza , que llegaron a desplegar en España un contingente total de más de 10.000 hombres, en los momentos de mayor intensidad de la guerra, en 1836 y 1837. Unos refuerzos que también contribuyeron facilitar los esfuerzos de hombres y medios que solicitaban tan apremiantemente los generales.

 

La desamortización

La desamortización de Mendizábal se hizo mediante Decreto de octubre de 1835, que declaró disueltas la totalidad de la órdenes religiosas que tuviesen 12 o menos integrantes en total, y mediante Decretos de febrero y marzo de 1836, se estableció la nacionalización de esos bienes y su venta, que comenzó el mismo año de 1836. La enorme masa de bienes nacionales así adquiridos fue la base económica que permitió restaurar el crédito internacional de España y permitió comenzar la ordenación y el saneamiento de una Hacienda Pública destruida desde 1814.

Conviene tener presente algunas cuestiones a la hora de analizar esta medida, la más polémica del mandato de Mendizábal. No fue la primera ni la única desamortización de nuestra historia. Ya Campomanes había recomendado proceder de tal manera en 1765. Y Jovellanos retomó la idea en su famoso informe sobre la reforma agraria. En la misma senda, el Ministerio de Godoy dictó medidas desamortizadoras en 1801. Durante la Guerra de la Independencia se acometieron desamortizaciones, por parte tanto del gobierno de José I Bonaparte como por las Cortes de Cádiz. Todas ellas se suspendieron en 1814. Nuevamente se adoptaron medidas análogas entre 1820 y 1823, si bien fueron suspendidas –que no abolidas– en 1824. Por otra parte, desde finales del siglo XVIII el Papado había concedido a los reyes de los países católicos la facultad de abolir órdenes religiosas que tuviesen doce miembros o menos, pudiéndose quedar con los bienes de las mismas a cambio de garantizar la subsistencia de los disueltos y aplicar sus bienes a fines de utilidad social. Su cese vino de la mano de su antiguo aliado Isturiz. En 1837 volvió al gobierno durante un corto período de tiempo como ministro de Hacienda en 1843-1844.

 

La leyenda de su muerte en la pobreza

La leyenda de que Juan de Dios Álvarez Mendizábal murió pobre, de tal forma que no podía costear su entierro, se le debe a un familiar, su primo Juan de Dios, que la enunció en 1858. Contra esta opinión hay varias evidencias que desmienten los argumentos esgrimidos por su pariente porque es posible que con sus aventuras políticas consumiera parte de sus rentas pero hay otras causas que explican esa disminución aparente de su capital, las donaciones realizadas a todos los hijos tenidos de sus diferentes relaciones. Fue generoso con los hijos Rafael y Juan así como con Federico, también con Teresa Alfaro y Concepción Argüelles, ésta última descendiente del político y orador de las Cortes de Cádiz: Agustín de Argüelles. Solo el inventario de los bienes heredados por Rafael de su padre se sabe que alcanzaban más de 100.000 reales y que triplicó sus rentas hasta la hora de la muerte de su padre. No parece posible que Juan de Dios tras su fallecimiento no pudiera tebner un entierra digno. El ejemplo de Rafael enriquecido no es único porque también poseían cuantiosas rentas todos los familiares.

Los restos de Juan de Dios Álvarez Méndez, Mendizábal, descansan en un mausoleo, obra de Federico Aparici, dedicado a él y a otros cinco destacados liberales del siglo XIX. Es la única constancia pública de su recuerdo y la mejor demostración del olvido en que ha caído su figura. En dicho mausoleo del Panteón de Hombres Ilustres de Madrid descansa, en medio de la mayor de las indiferencias, junto a Calatrava, Argüelles, Martínez de la Rosa, Olózaga y Muñoz Torrero, todos ellos igualmente perdidos en las simas de la desmemoria a que ha sido condenada toda la historia del XIX español.

 

Por Ubaldo Cuadrado Martínez,

historiador

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11 pensamientos en “Los misterios de Mendizábal

  1. Las tierras municipales y las de las parroquias estaban al servicio de la gente pobre. Tras la desamortizacion paso a manos privadas, que explotaron a las personas que antaño las trabajaban. Muchos latifundios existen gracias a la los liberales como Mendizabal. Parece mentira que un socialista como usted defienda la labor de los liberales.

  2. La desamortización fue muy buena (para los enemigos de España, claro), gracias a ella mucho patrimonio mobiliario e inmobiliario español acabó en manos extranjeras. De lo quedó en manos españolas, decir que pasó a ser privado lo que antes era público o de la iglesia. Cierto que también se quitaron cosas a los nobles, pero para dárselas a latifundistas, muchos de ellos extranjeros.

  3. Los socialistas simpatizan con los liberales y con los fundamentalistas islamicos con tal de ponerse en contra de la iglesia.

  4. Me gustaría aclarar que la incautación de los bienes artísticos a la Iglesia no sirvió más que para que los particulares se hicieran con grandes obras de arte por dos perras gordas, pero no se solucionó deuda alguna. La gestión fue nefasta. Parece mentira que se publiquen artículos así.

  5. La defensa de Mendizábal por parte de un socialista es completamente coherente. Mendizábal fue quien arruinó y condujo a la miseria a las clases pobres de España, echándoles de las tierras que cultivaban en arrendamiento pertenecientes a la Iglesia o la nobleza, y subastando éstas a precio de huevo para sus amigos ricachones.

    Por no hablar de las estrecheces en que se vieron miles de clérigos seculares o regulares a partir de entonces.

    Además, fue el responsable también de contratar uno de los mayores (y más onerosos) empréstitos para España en el s. XIX, con la banca Rothschild, hipotecando para ello la Hacienda pública durante décadas y cediendo además los derechos de explotación de Almadén a esta casa real financiera de Europa.

  6. “Por otra parte, desde finales del siglo XVIII el Papado había concedido a los reyes de los países católicos la facultad de abolir órdenes religiosas que tuviesen doce miembros o menos”

    ¿¿Perdón??

  7. También en la desamortización se perdieron documentos antiguos que forman unas grandes lagunas en los archivos históricos locales y se engrosó el de Madrid.

    Tb creo q Cádiz presumía de tener buenas bibliotecas en sus conventos y todas ellas se perdieron con el proceso desamortizador, fuera o no de Mendizábal.

  8. ¿Cómo es posible que la asociación publique cosas tan nefastas y alejadas de la verdad? Cádiz ilustrada: difusora de la mentira.

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