Dolores de Servitas

Dolores de Servitas

Lorenzo Alonso de la Sierra Fernández, historiador del arte

Publicado en LA VOZ 22.04.11

 

Es habitual que las grandes devociones de nuestra tierra, las que arraigan en la memoria colectiva y se transmiten de generación en generación, se correspondan con creaciones artísticas capaces de resumir sabiamente los anhelos espirituales y la sensibilidad estética de un pueblo. Hablar de la venerada imagen de la Virgen de los Dolores, la titular de la VOT de servitas que desde hace casi tres siglos preside su capilla de la iglesia parroquial de San Lorenzo, es precisamente detenerse en una de esas tallas que han sabido aunar como pocas la forma de sentir de nuestra ciudad. En Ella se reflejan los años prósperos del siglo XVIII, el momento dorado en el que Cádiz se afianza como centro clave en el encuentro de dos mundos. Pero, a pesar de haber surgido en una etapa tan estelar, no se trata de una reliquia atascada en el tiempo, ya que ha sabido pervivir y asumir la elegancia decimonónica e incluso los altibajos del siglo XX. De esta forma hablar en Cádiz de Nuestra Señora de los Dolores es, en buena medida, hablar del modo en el que aquí se concibe la representación de la Virgen dolorosa.

Si nos remitimos a los tiempos en que se plantea la fundación de la orden en San Lorenzo comprobamos cómo en principio se recurrió para la hechura de su titular a talleres sevillanos, siendo José Montes de Oca el elegido para llevara cabo esta tarea en 1727. Este autor, tan vinculado desde su infancia a nuestra ciudad, reflejó en la primitiva titular de los siervos de María la mejor tradición estética hispalense, pues, como es bien sabido, su obra se caracteriza por asumir las formas dieciochescas tamizadas por una nostálgica mirada hacia los grandes maestros de la primera mitad del seiscientos. Él será quien se encargue de crear el magistral grupo de la sexta angustía para los servitas de Sevilla, y en sus trabajos para Cádiz se refleja el indudable arraigo que en la ciudad tenían las creaciones del gran foco hispalense.

Pero la devoción a la dolorosa servita creció con rapidez paralela a la prosperidad gaditana y en torno a 1747 se decidió contar con una nueva efigie titular. Para ello se recurrió a un maestro genovés, quizás Francesco María Galleano o algún otro de los muchos escultores procedentes de la Liguria que a lo largo del siglo XVIII se instalaron en Cádiz y trabajaron intensamente para la ciudad y su entorno. Frente a la concepción dramática y expresiva de la obra sevillana nos encontramos en esta creación con un criterio más clasicista y contenido, plasmado con recursos muy sutiles. El especial giro de la cabeza sirve de marco a un rostro sereno de perfil ovalado, al estilo rafaelesco, en el que destacan la barbilla prominente y, sobre todo, los ojos de mirada intensa y suave. Las manos, entrelazadas al gusto genovés, es decir, sin que se entrecrucen los dedos, están concebidas con gran delicadeza y completan una obra que transmite un exquisito y cuidado equilibrio entre expresión y contención que supo darle su inspirado autor.

Esta es la imagen que desde entonces ha centrado y sigue centrando la devoción de miles de gaditanos y foráneos, la dolorosa gaditana que sintetiza nuestra identidad.

Anuncios

Acerca de cadizilustrada

Defensa y difusión del patrimonio cultural gaditano

Un pensamiento en “Dolores de Servitas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s