Masacre urbanística

Por Antonio Torrejón Iglesias,

miembro de Cádiz Ilustrada

Publicado en LA VOZ DE CÁDIZ 20.12.2011

esquina San Miguel y Javier de Burgos

Actualmente nuestra ciudad bien podría definirse como capital del paro, ciudad encaminada exclusivamente al turismo para reducir el empobrecimiento de sus ciudadanos. El Ayuntamiento quiere que Cádiz se incluya en la lista de ciudades Patrimonio de la Humanidad. Esto sería un logro muy importante no sólo por el turismo que atraería sino por la ventaja que supone poder conservar a la Trimilenaria. Pero, ¿se esfuerza el Consistorio en proteger el patrimonio gaditano como para pedir a la Unesco este reconocimiento? Echemos un vistazo a lo ocurrido en nuestra ciudad desde hace tan solo unos meses:

Se han eliminado en la calle Plocia y en otras del barrio de Santa María los bolos del s. XVIII traídos de América. Se están eliminando, además, el suelo de chino lavado de la plaza de San Juan de Dios que fue colocado en 1929 y es el único pavimento que nos queda de esta época, con un diseño propio de ciudades costeras, ondas marinas y dibujos geométricos.

El urbanismo gaditano está considerado el mejor conservado en Europa del s. XVIII. Todos los expertos en patrimonio ven necesario conservar el conjunto arquitectónico de nuestro casco histórico por ser uno de los elementos más singulares de nuestra ciudad. Sin embargo, se permiten edificaciones que rompen la homogeneidad e idiosincrasia de la arquitectura gaditana. Pasemos a citar algunos de los últimos ejemplos: quizá el más inverosímil de todos sea el Teatro Cómico, un edificio dispuesto como si fuera un cubo que contrasta con las casas de los siglos XVII y XVIII que se encuentra en su alrededor. Asimismo el proyecto del nuevo Museo del Carnaval que hemos podido conocer por la prensa, no ofrece más que formas extravagantes. ¿Será que buscan parecer modernos? Pues nada más lejos de la realidad, lo moderno debe ser, en todo caso, proteger el patrimonio, no dejar la huella del político de turno mediante experimentos arquitectónicos a costa de sacrificar la uniformidad del caserío gaditano.

Ese intento de pasar a la Historia por el ‘mecenazgo’ de grandes empresas arquitectónicas y/o industriales llega a atentar contra el paisaje cultural, me estoy refiriendo a las obras acometidas en la zona de Santa Bárbara. La Alameda es el mirador más bello que tiene Cádiz para mirar a la Bahía y se ha visto alterado por la construcción del nuevo aparcamiento, que si bien puede ser necesaria su construcción, no hacía falta que la entrada al mismo fuera tan agresiva al paisaje y al entorno, por sus materiales, hormigón visto, y sus dimensiones, puesto que impide visualizar la Bahía desde el acceso por la calle González Tablas. Asimismo dentro del proyecto cabe destacar la extravagancia del mobiliario urbano que rompe con este paseo de la Alameda y del Parque Genovés, unas de las pocas zonas que nos quedan en Cádiz del entramado urbano del Romanticismo. No se trata de llevar a cabo mimetismos sino de saber contextualizar las obras de nueva creación en el ambiente ya existente. Así por ejemplo las farolas resultan desagradables a la vista porque contrastan agresivamente con las farolas isabelinas que ya existían. En el paseo de Canalejas, sin embargo, sí se han colocado farolas de diseño clásico que encajan mucho mejor, y es que, hacer las cosas bien es mucho más fácil que hacerlas mal.

Por último, no quiero dejar de hablar de la vulnerabilidad del patrimonio mueble de la arquitectura doméstica. En los últimos meses esta asociación ha denunciado ante el Consistorio y en la prensa distintas infracciones que ni siquiera han tenido respuesta por parte de la administración competente. El caso más lamentable lo tenemos en la finca número 16 de la calle Cervantes, de repente, un día de junio del presente año vimos cómo una casa-puerta isabelina se ve desprovista de sus yeserías y tondos clásicos, sustituido todo ello por azulejos mediocres que han suprimido por completo el empaque de la entrada de esta casa, que era uno de los mejores ejemplos del centro de Cádiz. También podríamos citar la finca 27 de la calle Barrié y la casa nº1 de la calle Novena, en ambas ha desaparecido el suelo de mármol y los brocales de pozo, todos lo elementos traídos de Génova en el s. XVIII. Pero nada de ésto se tira a la basura aunque se diga que sí, siempre hay alguien que sabe sacarle rentabilidad. Así poco a poco vamos perdiendo la identidad del urbanismo gaditano. Podríamos terminar hablando de la Casa Pinillos, ejemplo de que no sólo el Ayuntamiento se relaja en cuestiones de patrimonio. Se ha rehabilitado muy bien como sala de exposiciones pero la restauración como casa burguesa del s. XIX deja mucho que desear, aunque conocidos arquitectos e historiadores están encantados con los resultados. Y es que ésto de que los expertos estén al servicio de algún partido político sólo trae como consecuencia la falta de protección del patrimonio porque nadie se atreve a denunciar con libertad lo que realmente piensa.

 http://www.lavozdigital.es/cadiz/prensa/20111220/opinion/masacre-urbanistica-20111220.html

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Acerca de cadizilustrada

Defensa y difusión del patrimonio cultural gaditano

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