De Cádiz al Camino por la Vía Augusta

Peregrina realizando el Camino de Santiago

Por Manuel Barea Patrón, Secretario de Cádiz Ilustrada |  DIARIO DE CÁDIZ, 11.11.2014

Los días 16, 17 y 18 de octubre pasados se celebró en Burgos el X Congreso Internacional de Asociaciones Jacobeas, bajo el lema El Camino de Santiago. Un Camino en Evolución. Con más de mil años de historia, es una ruta que se ha ido enriqueciendo en multitud de aspectos. Los temas centrales de las ponencias fueron: Evolución de la hospitalidad en el Camino, Evolución de la iconografía del Apóstol, y Evolución y continuidad histórica del Camino.

Como miembro y socio de la Asociación Gaditana Jacobea Vía Augusta de Cádiz -la cual acaba de cumplir cinco años de antigüedad-, consideré de importancia dar a conocer, en ese foro internacional, la existencia de una vía jacobea que enlaza la Bahía y provincia de Cádiz con Sevilla para continuar a través de la Vía de la Plata hacia Santiago de Compostela: la Vía Augusta. Esta iniciativa ha quedado plasmada en una comunicación que ha llevado por título De Cádiz al Camino por la Vía Augusta, aceptada por el comité científico y divulgada en las sesiones celebradas, así como en las actas del Congreso.

La importancia del peregrinaje jacobeo contemporáneo queda avalada tanto por el incremento en las cifras oficiales anuales de peregrinos a Santiago de Compostela, como por las rutas alternativas al Camino Francés. Es el caso del Camino Mozárabe (desde la Andalucía Oriental hasta Mérida a través de Sierra Morena), motivo de dos congresos internacionales celebrados en Baena y Mérida.

Un análisis de esta revitalización pone de manifiesto varios aspectos. En primer lugar, la gran importancia dada actualmente a “hacer el Camino desde nuestra propia casa”; es decir, no tener que trasladarse los peregrinos a los tradicionales puntos ya conocidos (Saint-Jean-Pied de-Port, Roncesvalles, Astorga, O Cebreiro, Sarria, en el Francés; Oviedo, en el Primitivo, etc.). Por otra parte, la fecunda asociación entre peregrinaje, desarrollo local, religión y turismo es algo de lo que están siendo conscientes las dos administraciones y los grupos de desarrollo local, como factores de dinamización de las poblaciones por las que discurren los diversos Caminos, tomando como ejemplo lo acaecido a lo largo de los siglos en el Francés, y especialmente desde su intensificación a partir del Xacobeo 93. Finalmente, y no menos importante, el auge que está tomando, desde un punto de vista antropológico, la experiencia del caminar, especialmente, en solitario y en sintonía con el concepto de ‘turismo lento’ (slow travel), como reflexión personal en la búsqueda de respuestas, no solo religiosas, sino también filosóficas y ontológicas a la existencia del hombre en este mundo.

Peregrina realizando el Camino de Santiago

Peregrina realizando el Camino de Santiago. Fotografía de José Antonio Gil Martínez.

La comunicación pretende dar a conocer el Camino más meridional de nuestra península, el que se conoce como Vía Augusta, que toma el nombre de la vía romana que unía Gades con Roma, y enlaza con la Vía de la Plata en Sevilla, así como la labor desarrollada por las dos asociaciones de la provincia de Cádiz que trabajan en pro de su difusión, la ya citada de Cádiz, a la que pertenezco, así como la de Amigos del Camino, que radica en El Puerto de Santa María.

En la misma se exponen los antecedentes de dicha Vía con referencia a los Vasos Apolinares o de Vicarello, un legado único, en los cuales quedaron grabadas las etapas o mansio entre Gades y Roma que jalonaban la Vía Augusta.

Este Camino hace años que también está teniendo una notable revalorización desde el punto de vista jacobeo, como lo muestra el creciente número de peregrinos que acuden a la capital gaditana en demanda de información, y son atendidos por la Asociación Gaditana Jacobea Vía Augusta de la propia ciudad de Cádiz (más de 800 personas han obtenido su credencial en dicha entidad desde su fundación), la cual mantiene contactos con las administraciones locales de las poblaciones por las que discurre el Camino, en las provincias de Cádiz y Sevilla.

Asimismo, contribuye también al auge tanto de la Vía de la Plata como de la Vía Augusta la saturación, especialmente en ciertas fechas, que están sufriendo otras vías jacobeas, fruto de la difusión mundial que están recibiendo. Y también, el hecho de que en períodos invernales su climatología sea bastante benigna.

Actualmente este Camino está señalizado en su totalidad con las clásicas flechas amarillas. En algunos puntos urbanos se han colocado señales en postes de madera, pegatinas e incluso azulejos.

Por ejemplo, en la ciudad de Cádiz se ha conseguido, tras diversas gestiones llevadas a cabo por la Asociación Gaditana Jacobea Vía Augusta, instalar un azulejo con la leyenda Camino de Santiago-Vía Augusta en la fachada de la Iglesia de Santiago de dicha ciudad, en la céntrica plaza de la Catedral (el kilómetro cero), con las pertinentes autorizaciones tanto del Obispado de Cádiz-Ceuta, como de la Delegación de Patrimonio de la Junta de Andalucía. Asimismo, se está en conversaciones con varios ayuntamientos para que coloquen el mismo tipo de azulejo en los recorridos urbanos, tanto para dignificar la señalética como para dar carácter de homogeneidad al recorrido. La misma gestión se está llevando a cabo con los ayuntamientos de las localidades comprendidas entre la Bahía de Algeciras y Puerto Real (Camino del Estrecho) y con los de las poblaciones por las que pasa el que une La Línea de la Concepción-Ronda-Utrera.

El objetivo de la comunicación ha sido reflexionar sobre el concepto de Camino como itinerario cultural, un ‘patrimonio intangible’ de enorme valor. Los Caminos son lugares ‘dormidos’ recuperados de la historia para el presente, cargados de simbolismo. El Camino Francés, tomado como ejemplo, no surgió de una planificación, sino que fue creciendo con el discurrir de los años y de los caminantes, despertando la sensibilización de los poderes políticos y eclesiásticos de la época (monasterios, hospitales, puentes, templos, órdenes religiosas…). Es decir, eran ‘construcciones culturales del espacio’, que se fueron haciendo a sí mismos: caminantes, monarcas, poetas, juglares, constructores, canteros, escultores, artistas, órdenes religiosas, estilos arquitectónicos…

En cuanto a los posibles antecedentes histórico-legendarios del Apóstol con la provincia de Cádiz, se han aducido los siguientes: 1) la posible presencia del Apóstol en la Bética y en Hispania; 2) la figura de San Hiscio, uno de los siete Varones Apostólicos y primer Obispo de la diócesis de Carteia; 3) la reconquista de Cádiz por Alfonso X el Sabio y el fecho de allende do mar (cruzada norteafricana); 4) el patronazgo de la ciudad de Medina-Sidonia (Cádiz) por el Apóstol; 5) la Orden de Santa María de El Puerto y su vinculación histórica con la Orden de Santiago; 6) testamentos otorgados en El Puerto de Santa María relacionados con peregrinaciones a Santiago; 7) ajuares y conchas jacobeas de azabache encontrados en la Ermita de Santa Clara (El Puerto de Santa María -Cádiz); y 8) azulejos con temas jacobeos de las iglesias de Santa María y San Juan de Dios (Cádiz).

Como coda, entiendo y así ha quedado expuesto en la comunicación, que existen suficientes razones de todo tipo como para considerar el camino jacobeo Vía Augusta una ruta más a Santiago de Compostela, la cual enlaza ciudades con un rico legado histórico, cultural y patrimonial, como son Cádiz, Sevilla, Mérida, Cáceres, Salamanca, Zamora, Astorga con el Camino Francés; o bien con el Sanabrés a través de Orense, hasta la ciudad del Apóstol. Su difusión está asegurada a través de distintas guías existentes en otros tantos portales de internet. Pero sobre todo con el incremento anual de la afluencia de caminantes que deciden comenzar su peregrinaje jacobeo en nuestra ciudad. Y esto es un añadido cultural para nuestra ciudad y provincia, con cuya difusión están comprometidas las dos asociaciones citadas.

Sería deseable que su labor fuese secundada y apoyada por las administraciones competentes (municipales, provinciales), tal como sucede con otras rutas jacobeas no sólo nacionales, sino del resto de Europa.

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La Pastora necesita abrirse

En Cádiz tenemos la suerte de contar con una increíble producción artística sobretodo en el patrimonio religioso, en calidad y en cantidad. Ésto supone un fantástico espejo en el que podemos mirarnos los gaditanos para profundizar en nuestra Historia, en nuestra cultura, como también es un recurso de interés para el turismo cultural. Pero para que ésto sea, es necesario su mantenimiento, con estudiadas medidas para su conservación y restauración, siguiendo un orden coherente. En otras palabras, un Plan Director diseñado y ejecutado por profesionales del patrimonio.

La inyección, a veces millonaria, que necesita el patrimonio cultural puede hacernos caer en el desánimo, por eso es muy importante que la ciudadanía se identifique con el patrimonio para, primeramente, valorarlo y después dinamizarlo. Para ello, creo que debe existir una interactuación entre el bien cultural que queremos proteger y la población local fundamentalmente. Por eso cuando se cierra un templo es muy probable que caiga en el olvido y entonces sólo cabría esperar el derrumbe o su enajenación con los que pierde su uso y con él sus valores.

En estos momentos tenemos un caso preocupante como es la Iglesia de la Divina Pastora de la calle Sagasta, el primer templo del mundo dedicado a esta advocación mariana, uno de los focos fundamentales del patrimonio religioso en el Barrio de la Viña junto a la Iglesia de San Lorenzo, y uno de los mejores ejemplos del arte rococó en Cádiz. Aunque esta Iglesia de la Divina Pastora no presenta daños estructurales, es muy delicado el estado de la instalación eléctrica, motivo por el que está cerrada al público desde el pasado 29 de junio.

Esta capilla fue levantada en 1736 por la Archicofradía de la Divina Pastora, fundada por el capuchino Fray Isidoro de Sevilla. La actual construcción es el resultado de varias reformas entre 1754 y 1755, en las que se reformó la cúpula y se añadieron las capillas laterales. En 1762 se terminan las obras con la portada.

El retablo mayor, al igual que los laterales, es realizado por Julián Jiménez a partir de 1753, presidido por una talle de la Divina Pastora de las Almas atribuida a José de Montes de Oca, fechable hacia 1730. Las imágenes son obras del escultor sevillano Benito de Hita y Castillo que deja en esta capilla uno de los conjuntos más destacados de su producción.

Así que esperamos que pronto se abra esta capilla para que siga manteniendo el uso para el que fue concebida y los gaditanos disfruten de este enclave fundamental para su cultura y valoren su patrimonio. Ésta es la única forma de que no caiga en el olvido pues ya tenemos dolorosos ejemplos como la Iglesia de San Agustín de Medina Sidonia recientemente o el desaparecido convento de los Capuchinos de Cádiz.

Elena González Pérez,

Lcda. en Historia del Arte y Máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico.

El patrimonio defensivo caído en desgracia

Por José María Esteban, arquitecto.

“Quien haya ido a mis pedagógicas conferencias, recordará, como he combatido hasta la saciedad, desde hace muchos, muchos años la eliminación de los bloques de hormigón en escolleras del Campo del Sur y Santa María del Mar. No solo lo defiendo como una agresión contra el mejor paisaje externo gaditano en limpio zócalo firmemente dibujado y mantenido. Lo defiendo ante la lamentable e inexorable claudicación de las administraciones locales y los ciudadanos, en relación al debido respeto y obligaciones exigibles a las Administraciones del Estado, responsables de sus cuidados y mantenimientos. Cuando las murallas se caían por los inevitable envites de las tormentas y las grandes mareas sobre las murallas, – hay relatos y fotos fidedignas y magnificas- , siempre, siempre desde que se construyeron, se procedía en verano a sus reparaciones. Se han restaurado por los Ministerios correspondientes continuadamente: las roturas de sillares, el vaciado del relleno y los hundimientos correspondientes en las murallas y paseos. La autoridad militar mandaba… Démonos cuenta que los primeros bloques son de los años sesenta, y las murallas tiene muchísimos años más. ¿Qué ha pasado, para que se pongan escolleras de bloques de hormigón, en vez de repararlas como siempre se ha hecho desde tiempos inmemoriales? Pues que con la “civilidad” de la ciudad y la perdida de presencia vinculada a la defensa, no se ha tenido verdadero sentido en la defensa de ese patrimonio, ya nuestro urbanamente hablando, de esta ciudad. Se ha confundido obediencia a lo superior, con sentido de desarraigo de lo nuestro. Creíamos que lo militar no era del todo defendible en la muralla, cuando lo es por naturaleza histórica de la plaza y por la belleza de su construcciones, que debemos defender con las mismas ansias que lo hacemos con las Puertas de Tierra, -aunque siempre se encuentren por restaurar- véanse también, los magníficos edificios Universitarios. Aunque si estos ejemplos se cayeran… otro gallo cantaría ¿verdad? Parece como si las murallas no se vieran. Como si por fuera no fueran nuestras. Como si la línea perteneciera al mar siendo nuestra. Va ocurriendo cada vez más con otras muchas cosas, esta ciudad tiene un grado de “pasoteo”. .. que me recuerda algunos símiles futbolísticos. Ya todo da igual cuando se pierde… Por favor no dejemos que nos borren y afeen esta magnífica línea-pared limítrofe que nos ha defendido del mar. Que cuesta mucho dinero, claro que si, como cuesta todo, incluso las instituciones políticas, tan cargadas de gastos. Hay que acometer estas obras, y eso , debe liderarlo quien representa a la ciudad, y no dejarse hacer lo mínimo con lo mínimo. Como se viene sucediendo desde que echamos a los gabachos de los caños del Real Carenero y del Puente Suazo. Si nadie nos defiende de esto contra lo misérrimo, como es impedir que se restauren debidamente las murallas, con los feísimos bloques, que de nuevo echan a nuestros pies acuáticos alrededor en la Alameda, – como otros defienden a capa y espada regenerar otras norteñas playas, puentes o murallas, que comparadas con las nuestras dan envidia en España, de punta en blanco siempre. Si eso no se defiende con los mismos dineros comunes, apaga y vámonos… pero del todo, porque el mar se parará algo, pero la ruina seguirá.
Salud. JOSE MARIA ESTEBAN GONZÁLEZ, Arquitecto.”

El Café Royalty como metáfora

Por Rafael  Garófano  |  DIARIO DE CÁDIZ, 08.10.2012

EN la plaza de Candelaria de Cádiz se ha reabierto el Café Royalty, una cafetería inaugurada originalmente en 1912 (el año del “centenario”) y posteriormente reconvertida en almacén y ferretería hasta hace unos años que cerró sus puertas. Pero esta cafetería que ahora se vuelve a abrir al público, poco tiene que ver con la “burbuja hostelera” que estamos viendo crecer últimamente. No es una cafetería más de Cádiz, ni nada que se le parezca. Esta cafetería es una barbaridad, un disparate, un hito. Posiblemente sea, en su género, la cafetería más bonita de Andalucía y en Madrid no hay nada que se le parezca. No habrá ningún familiar o amigo que venga a Cádiz que yo no lo lleve al Royalty a “presumir de ciudad”, como lo llevo a ver los sarcófagos del museo, la Torre Tavira o la “maqueta”. Si esta cafetería estuviese en Madrid o en Barcelona, estaría más días cerrada al público que abierta, porque no habría documental o película que no quisiera grabar imágenes o rodar escenas en su interior (conozco bien las cafeterías de época que hacen esas funciones en Madrid, desde que me las enseñó mi amigo y cineasta José Manuel Marchante).

La razón de por qué no hay cafeterías como estas en Sevilla o en Madrid es fácil de explicar, porque estos establecimientos no se pueden tener poniendo dinero (no hablo de pastiches, sino de establecimientos históricos “de verdad”), y cuando una ciudad lo tiene es porque en su día lo tuvo y las circunstancias han permitido su conservación, y Cádiz lo tenía y ahora lo ha recuperado. Sigue leyendo

el expolio bibliográfico de Mendizábal

Por José María Rodríguez Diáz, historiador y miembro de Cádiz Ilustrada

Publicado en la Voz de Cádiz, 23.06.2012

No compartimos la visión que de las bibliotecas conventuales nos dan las recientes modas literarias, que las trasforman en lugares secretos, inaccesibles y en ocasiones hasta tenebrosos; la verdad histórica es que las bibliotecas conventuales eran unos espacios de meditación y estudio que guardaban en sus estanterías numerosas obras religiosas, pero también libros sobre materias profanas como los tratados sobre la política, las artes y las ciencias de la época. Las distintas órdenes monásticas tuvieron siempre un gran interés en la formación de sus bibliotecas, imprescindible en todos los conventos, destinando fondos para renovarlas y disponiendo normas rigurosas para su uso y conservación.

Esta cultura bibliográfica conventual quedó truncada con las sucesivas leyes desamortizadoras que esquilmaron el patrimonio de las órdenes religiosas incluidas sus magníficas bibliotecas. ¿Cuál fue la situación en la provincia de Cádiz? Es probable que antes de la llegada de los agentes desamortizadores, algunos conventos procedieran a ocultar, ceder o enajenar algunas obras, pero se trataría de casos aislados, el caso es que los encargados de inventariar y retirar los fondos se encontraron en muchos casos con unos estantes esquilmados, como reflejaron en las actas que levantaron.

En algunos conventos sencillamente la biblioteca no existía, como ocurre en el Hospital de San Juan de Dios de Medina Sidonia «no existiendo libro alguno en este convento, por consiguiente carece de biblioteca».

En otros estaban reducidas a una mínima presencia como en el convento de Santo Domingo de Alcalá de los Gazules donde sólo había «Dos estantes de pino viejo con varios libros de pergamino, habiendo algunos de pasta, todo en muy mal estado, otro también de pino con libros viejos de pergamino y pasta», o en el San Gerónimo de Bornos donde encuentran «estanterías vacías, y sólo doce libros de coro grandes».

Cuando encuentran bibliotecas más completas, no demuestran mucho interés por catalogar los libros encontrados. En Arcos de la Frontera describen así la biblioteca del convento de Franciscanos observantes: «Es una grande habitación cubierta todas sus paredes de estanterías que tienen en una parte y en otra ocho entrepaños, casi todos llenos de libros, al parecer antiguos, muy pocos o ninguno modernos, encuadernados en pergamino y muy pocos en pasta, hay de todos tamaños y en grande número», y posponen para más adelante la redacción de su catálogo porque «las premuras del tiempo no permiten reconocer y apuntar las portadas de todos ellos y de los volúmenes que cada obra contenga».

También se advierte el desinterés de los funcionarios por el valor de las obras, como las existentes en el convento de los Franciscanos descalzos de Arcos de la Frontera. «Un estante con cuatro columnas y cinco entrepaños y otro estante con cinco entrepaños, llenos de libros en folio encuadernados a la antigua, casi todos de ningún valor». También resaltan el escaso valor de las obras en el convento de Mínimos de Conil de la Frontera: «En tres tablas hay como 60 libros, todos encuadernados en pergamino maltratados e incompletos».

Excepcionalmente algunos conventos conservan la mayor parte de la biblioteca como en el Carmen de San Fernando, aunque muy mermada como informa al Alcalde el Superior de la comunidad «de resultas de las vicisitudes de la Guerra de la Independencia y en el incendio que sufrió después de ella se hallan completamente desordenados los libros, habiendo quedado casi todas las obras incompletas».

El promedio de libros que contenían estas bibliotecas, oscilaba alrededor de los 200 como en la Merced de Cádiz, o los conventos jerezanos de la Santísima Trinidad y Santo Domingo. Menor número contenían en San Telmo de Chiclana o en los Capuchinos de El Puerto de Santa María. Cerca de 1.000 libros contenían las bibliotecas jerezanas de los Capuchinos y del Colegio de la Victoria, siendo la mayor localizada la antes citada del Carmen de San Fernando, con 2.551 libros, que si se completa con los tomos desaparecidos durante los sucesos que protagonizó La Isla durante el asedio francés, pudiera alcanzar fácilmente los 3.000 o 4.000 ejemplares, cifra que sería el promedio de los fondos conventuales de la provincia, a la vista de los catálogos que se conservan anteriores a la Desamortización.

La causa del desmantelamiento de estas bibliotecas puede deberse fundamentalmente a dos causas, a la previa ocultación o venta por la comunidad de los libros ante el destino incierto que les esperaba o simplemente al expolio sufrido por los conventos que, tras la exclaustración y una vez que salieron sus moradores, se quedaron durante días sin la mínima protección, abiertas o rotas sus puertas y expuestas al saqueo todas sus pertenencias, como expone Fray Gerónimo, Guardián de los Capuchinos de Cádiz a la comisión que le pregunta por los libros que estaban en las estanterías vacías «las puertas fueron abiertas por las personas que se introdujeron en el convento el día de la salida de los religiosos y que no han vuelto después a aparecer».

¿Qué ocurrió después con los libros de estas bibliotecas? Ya vimos el poco valor que les daban los funcionarios encargados de los inventarios, pues los libros, al contrario de lo que pasaba con las propiedades inmuebles, apenas si tenían salida en el mercado. Suponemos que correrían una suerte parecida a las obras de artes, cuadros e imágenes, que se mandarían a Cádiz para ser almacenados de cualquier manera, a la espera de mejor destino.

Con la creación de las Bibliotecas Provinciales los libros que todavía se conservaban pasaron a engrosar sus fondos, como ocurrió en la de Cádiz, donde es posible rastrear su origen y evocar los días en que fueron más leídos que ahora como instrumentos de estudio y de trabajo. El resto andará por los anaqueles de bibliófilos privados o de universidades extranjeras. Otra riqueza cultural provincial desaparecida.

 http://www.lavozdigital.es/cadiz/prensa/20120623/opinion/expolio-bibliografico-mendizabal-20120623.html