Última Entrada

Cádiz Ilustrada opina: Una idea para el futuro

La destrucción de la mayor parte del tejido productivo de la ciudad y de su bahía, iniciada en los años setenta con la crisis del sector naval, condenó a Cádiz a ser una ciudad que viva únicamente del sector servicios y del turismo. Lamentablemente, los organismos públicos competentes dependientes de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento poco o nada han hecho para explotar las posibilidades turísticas que tiene una ciudad de tres mil años de historia y de cultura. En otros lugares con mucha menos historia y muchas menos cosas que enseñar, han conseguido establecer unos circuitos turísticos culturales que atraen a miles de visitantes. Aquí nos hemos limitado a invitar al forastero a disfrutar de nuestras incomparables playas pero poco o nada se ha hecho para crear espacios culturales que ofrecer al visitante.

Curiosamente no tenemos Museo del Carnaval, ni Museo de la Semana Santa, ni un museo de carácter militar orientado a mostrar el desarrollo evolutivo de nuestras fortificaciones, en contraposición de otras localidades que siendo de mucha menor entidad su Carnaval, su Semana Santa y sus defensas, si lo tienen. Es increíble que siendo Cádiz una ciudad que fue fortificada en su totalidad desde el siglo XVI al XIX, no se ofrezcan unas rutas turísticas y un museo o centro de interpretación que muestren al visitante como eran esas defensas, su desarrollo en el tiempo y lo que queda de ellas, que es mucho, muy interesante y que en muchos casos se encuentran relativamente bien conservadas o por lo menos mostrables. Solo la iniciativa de asociaciones culturales, como “Cadiz Ilustrada” y ADIP y alguna otra entidad privada, han dado la posibilidad de enseñar al visitante o al gaditano algunas de ellas organizando rutas tanto por el Cádiz interior como el de extramuros.

Dada la situación con que nos vamos a encontrar tras la pandemia que sufrimos, no va a quedar más remedio que potenciar el turismo y mirar al mar, cosa ésta última que siempre nos ha ido bien. A nuestra asociación se le ocurre que debemos asomarnos a las murallas y ver nuestras aguas y las poblaciones que se ven a lo lejos y darnos cuenta y ser conscientes que todos formamos un conjunto llamado Bahía de Cádiz. Por este motivo debemos incluir en las rutas terrestres, marítimas o mixtas, que se puedan establecer, la visita y el conocimiento de las defensas y fortificaciones de Rota, el Puerto de Santa María, Puerto Real, San Fernando y Cádiz. Debido a que esas fortificaciones se encuentran en zonas pertenecientes a distintos municipios se hace obligada la colaboración entre ellos.

Nos puede ayudar a planificarlas el seguir los diferentes canales de entrada a la bahía, los cuales eran defendidos precisamente por esas defensas, fortificaciones y castillos que tenían como misión principal impedir su forzamiento o el paso a la bahía de las flotas enemigas. Así en la línea que nos sugiere el Canal Norte nos encontramos sucesivamente con una serie de lugares que podemos ver o visitar. En Rota, primer punto en la defensa de ese Canal Norte al que se puede llegar en barco, es posible visitar su remozado Castillo de Luna y ver los baluartes y baterías de la Concepción, de la Culebrina, Duque de Nájera y de la O. Ya fuera de la villa y siguiendo un recorrido de Levante a Poniente nos encontraremos con los lugares en donde se hallaban las Baterías de la Puntilla, de la Gallina y de la Almadraba, reconvertidas cuando ya no eran de interés militar en puestos de vigilancia de Carabineros o de la Guardia Civil.

Dejando las defensas de la entrada a ese Canal Norte, y ya en el término del Puerto de Santa María se podría visitar los restos de la torre y el castillo de Santa Catalina del Puerto, fortificación situada frente a la batería de San Felipe de nuestra ciudad y que por estar situadas en la boca de la bahía, con el fuego cruzado de ambas debían impedir el acceso de buques enemigos a su interior. De destacar que tuvo utilidad militar hasta principios del siglo XX, ya que fue reartillado con motivo de la Guerra contra los Estados Unidos de 1898.

Siguiendo el habitual canal de entrada a la bahía, la visita a los dos puntales de la defensa de la entrada al seno de ella es obligada y perfectamente realizable. Nos referimos a Matagorda con los restos de su fuerte cuadrangular y al castillo de San Lorenzo el Puntal. En ese último caso sigue siendo una instalación en uso por la Armada, pero ello nunca ha sido problema para visitarla dada la colaboración que siempre ha prestado a todas las asociaciones tanto culturales como de vecinos que lo han solicitado.

La Real Isla de León por si sola es merecedora de una visita monográfica. Tras visitar el castillo de San Romualdo es obligado pasar el Puente Suazo y recorrer a partir del Real Carenero todas esas baterías que constituyeron la auténtica y principal línea de defensa de Cádiz que contuvo a los franceses durante todo el Sitio, algunas de las cuales fueron rehabilitadas con motivo del Bicentenario. Mención aparte merece la visita a las baterías Urrutia y San Genís situadas en la Punta del Boquerón y la obligada visita en barco al castillo de Sancti Petri.

En la capital y tras una muy recomendable visita previa al Museo de las Cortes para ver la “Vista Aramburu” y la maqueta de la ciudad, donde el visitante se puede hacer una idea de conjunto de sus fortificaciones durante los siglos XVII y XVIII, hay una gran oferta al visitante. Se puede hacer una ruta por las defensas de Extramuros partiendo del Fuerte de Torregorda y visitando las Baterías de la Primera y Segunda Aguada hasta llegar al torreón del Frente de Tierra y otra partiendo de ese lugar, recorrer andando la muralla del Vendaval para dar la vuelta a Cádiz para terminar de nuevo en las Puertas de Tierra. Desgraciadamente y por una grave dejación de las administraciones competentes no se podrá visitar el castillo de San Sebastián, abandonado a medio rehabilitar.

Cádiz Ilustrada lanza estas ideas para que, por quien corresponda, y por qué no con la participación de empresas privadas, se establezcan en el futuro esas rutas, bien en barco, a pie o en ambas modalidades, que permitan ofrecer al visitante la posibilidad de conocer nuestras fortificaciones, esas que permitieron que Cádiz llegara a ser la mejor y más segura ciudad del mundo y disfrutar de nuestro “Siglo de Oro”. Y si no es mucho pedir y en el lugar que se considere adecuado, la realización de ese Centro de Interpretación de las defensas y fortificaciones.