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El rescate de la Virgen de Tampico

En la iglesia de Santa Catalina de Cádiz, capilla que fue de la V.O.T de Capuchinos, se encuentra el cuadro de la Virgen de Tampico. Una obra pictórica muy desconocida que tenemos en Cádiz y que solo el historiador Juan Antonio Fierro Cubiella ha tomado conciencia de su enorme valor artístico e histórico y ha trabajado duramente durante más de dos décadas para que el cuadro sea conocido, restaurado y situado en un lugar en el que todos los gaditanos y aquellos que vengan a visitarnos puedan admirarlo.

La mayor parte del cuadro lo ocupa la figura de una Virgen que lleva en su brazo izquierdo al Niño que cubre con su manto. Es morena, de rasgos indianos, pero que responde a los cánones de la Inmaculada o del Rosario. Como la Virgen de Guadalupe, lleva el mismo manto azul estrellado y como ella sobre una media luna.

En la parte inferior izquierda se observa una ciudad amurallada, y un río que atraviesa la imagen con varios barcos ingleses y a la derecha aparece una pequeña isla. Se cree que la ciudad es Veracruz y la pequeña isla es San Juan de Ulúa.

El cuadro nos quiere representar el intento de ocupación inglés del 14 de septiembre de 1568 de la ciudad de Veracruz, con cuatro barcos en primera línea y dos más alejados que parecen huir. En esa ocasión la flota indiana derrotó a la inglesa. Uno de los barcos ingleses que huyó era el “Minion” que se refugió en Tampico e intentó disparar contra la población, pero un temporal atribuido a la intervención divina provocó de nuevo la derrota inglesa.

Es por tanto un cuadro histórico que nos quiere contar una batalla naval y el milagro de la Virgen que propició la victoria de la flota indiana sobre los ingleses.

Durante los seis últimos años, la iglesia donde se encuentra ha permanecido abierta porque por acuerdo con el Obispado, ha sido la sede temporal de la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio mientras ésta estaba siendo sometida a obras de rehabilitación, celebrando en ella su culto en ese tiempo.

En opinión de Francisco Fernández-Trujillo Durán, quien lo restauró entre enero de 1999 y julio del 2000 y por algunos indicios que se observan al ver el cuadro, se cree que fue realizado a finales del siglo XVII, desconociéndose quien fue su autor.

Tampoco se conoce su procedencia y la única referencia documental que existe sobre él es que aparece relacionado en un inventario de los bienes del convento fechado el 27 de octubre de 1919 y firmado por el sacerdote José M. Álvarez Parodi, que puede ser consultado en el Archivo Diocesano donde se encuentra depositado. También se desconoce dónde pudo ser pintado y si lo fue por encargo de algún rico “indiano” o “cargador de Indias” gaditano o por la misma orden de Capuchinos. Se ha escrito que pudo venir a Cádiz vía Cuba junto a una Virgen de Guadalupe y un San Martín de Porres.

Lo cierto es que el cuadro sobrevivió a las desamortizaciones y a la destrucción del convento, aunque cuando quedó en la capilla de la V.O.T, única parte del convento que no fue derribada, se encontraba en un lamentable estado de conservación. Por iniciativa de Juan Antonio Fierro y con el dinero recaudado por el por la venta de su libro sobre el legado Vandenbergue y otra cantidad aportada por el párroco pudo encargarse la restauración. El propio restaurador colaboró también cobrando solo los materiales y pinturas.

Durante estos años, el cuadro ha podido ser visto en contadas ocasiones por pequeños grupos de personas aficionadas al arte deseosas de conocer esa oculta y magnífica obra en visitas guiadas por el citado historiador gaditano. La marcha de la Castrense a su templo significa que Santa Catalina, iglesia dependiente de la Parroquia de la Palma, presumiblemente volverá a ser cerrada y el cuadro de la Virgen de Tampico ya no podrá ser contemplado.

La Asociación “Cádiz Ilustrada” opina que esa joya del siglo XVII debe ser trasladada por el Obispado a un lugar donde pueda ser admirada por todos, proponiendo su traslado a la S.I. Catedral, donde podría ser contemplada al igual que el cuadro de la Virgen de los Remedios, recientemente allí llevado tras su restauración. Personas autorizadas en estos asuntos, nos indican que podría ser colocado en la capilla de Pio X, vecina a la capilla del Sagrario o en el segundo pilar situado frente a la puerta de San Pablo, lugar cercano a donde fue situado el de la Virgen de los Remedios.

Como no hay más documentación conocida sobre el cuadro, naturalmente está sujeto a varias interpretaciones, unos piensan que tanto la ciudad como la flota de barcos son ideales, sin remitir a referentes concretos. Otros creen que la ciudad representada es Cádiz y que los buques son de la flota indiana, siendo el cuadro simplemente una representación de la Virgen y el Niño protegiendo la ciudad de Cádiz. Incluso hay quien pone en duda la advocación que recibe la Virgen a pesar de que el único documento que se tiene sobre él lo cita como cuadro de Ntra. Sra. de Tampico. Sobre estas opiniones habría que decir que según un estudio realizado por Francisco Ponce Cordones y Juan Antonio Fierro, las banderas que enarbolan los buques son inglesas anteriores a 1702.

Pero lo verdaderamente importante y es solo nuestra opinión, es que tenemos en Cádiz un cuadro de valor, un exponente más de nuestro rico Patrimonio, que se encuentra en buen estado por haber sido restaurado y que merece ser expuesto en un lugar que pueda ser contemplado por todos los gaditanos y por aquellos que nos visiten.

Felizmente el cuadro se encuentra ya en el Museo Catedralicio, donde se puede admirar por todos.