Cádiz Ilustrada opina: Desmemoria económica. Los cañones del Puente Suazo

Uno de los padres de la macroeconomía moderna, John Maynard Keynes, escribió en la década de 1930 que «era mejor hacer un pozo y volverlo a tapar que tener gente desocupada». De esa manera, al realizar los Gobiernos las obras públicas se ponía en marcha el multiplicador de la inversión y se llegaba a un nivel de producción y ocupación mayor. Esto justificó la intervención del Estado en la economía en épocas de crisis. Este principio del capitalismo reformado Keynesiano, ha venido impregnando la acción de casi todas las Administraciones Publicas a nivel estatal y autonómico (los Ayuntamientos siempre han sido deficitarios en sus presupuestos). Si nos fijamos en la cantidad de millones de euros que la prensa continuamente nos está informando sobre las “inversiones públicas”, así lo corrobora. No importa el destino final de la “obra pública”, si se termina a tiempo o no, si se usa para el fin que fue proyectado o no, si al final tiene un aprovechamiento social o no. Es decir lo importante es gastar el dinero público (“lo público no es de nadie” en vez de “lo público es de todos”) Parece que se olvida que ese despilfarro monetario proviene, en grandísima medida, de ese IVA que soportamos los consumidores, o del IRPF que pagan hasta los jubilados, es decir de nuestros impuestos. No es el caso de enumerar los grandes megaproyectos que la Administración central y sobre todo la Junta de Andalucía ha venido promoviendo en los últimos años, . Nos referimos al pomposamente denominado “Parque de la Historia y el Mar” que se construyó en San Fernando y lleva más de doce años sin haberse utilizado jamás, después de una inversión de nueve millones de euros. Otro de los proyectos faraónicos es el tranvía Chiclana – San Fernando – Cadiz, aún sin inaugurar. El relacionar estas dos macro “inversiones” no es casual. En 2009, durante las obras de cimentación de la línea tranvía-ferrocarril, en las inmediaciones del Puente Zuazo, el control arqueológico correspondiente localizó un total de diecisiete cañones de avancarga del siglo XVIII, en hierro fundido. Estas piezas de artillería estaban en el fango del caño Santi Petri, y aunque con algunas concreciones, estaban bastante bien conservados. En el Diario de Cádiz del 10/9/2009 los responsables políticos de entonces se expresaban de la siguiente manera: Delegado de Obras Publicas de la J.A: “Estamos contribuyendo a recuperar parte de la historia de la humanidad y este es solo el primero de los descubrimientos”; Delegada de Cultura de la J.A: “Necesitamos tiempo para trabajar con los cañones, es algo que siempre pedimos, tiempo y paciencia porque queda mucho por hacer”; Alcalde de San Fernando: “Estos cañones constituyen un emblema para la ciudad, fueran utilizados o no en la defensa de la misma, por eso queremos recuperarlos”. En abril de 2010 fueron adjudicados por la J.A a la empresa de restauración Aula 3 Actuaciones Integrales sobre el Patrimonio, S.L. los trabajos de desalinización y restauración de los 17 cañones. El importe de la adjudicación fue de 138.313,70 € (fuente Web de la Consejería de Obras públicas de la junta de Andalucía). Es decir que cada cañón le costó al erario publico la cantidad de 8.136,10 €, o en las antiguas pesetas: un millón trescientas cincuenta y tres mil setecientas treinta y tres Pts., repito cada cañón. En junio de 2011 los 17 cañones estaban “prácticamente listos” aunque pendientes de “una protección específica para metales”… Pero esta lamentable historia no acaba aquí. En octubre de 2014 los medios de comunicación informaban que las 17 piezas, ya restauradas, se encontraban a la intemperie en un aparcamiento de……El Parque de la Historia del Mar (¡). Ya en 2011 estos “emblemas de la ciudad” y “descubrimientos de la humanidad” estuvieron “bajo una lona” en el Castillo de San Romualdo Es decir que dos intervenciones públicas de miles de euros se encontraban para poner de manifiesto el derroche, el despilfarro y la inutilidad de una acciones políticas que no han conducido a nada de lo que en su día se dijo de forma tan pomposa. En la actualidad ha sido Navantia quien ha tomado este “caramelo envenenado” y parece que está adecuando las instalaciones de este edificio para convertirlo en un centro de formación, con cargo al presupuesto de las corbetas para Arabia Saudí (otros dos millones de euros).

¿Y los cañones?, ¿Dónde están? ¿Siguen allí envueltos en plásticos sin utilidad alguna? ¿Se van a colocar en algunas de las Baterías defensivas del Real Carenero restaurado para el bicentenario (3,5 millones de €) y también abandonado a su deterioro? ¡Qué diferencia con los 16 cañones que aparecieron en Cádiz en las obras del aparcamiento de Canalejas y que hoy “lucen” sobre sus cureñas en la muralla de San Carlos o Segunda Aguada! Por cierto esta última intervención, con la colaboración de Navantia Puerto Real, solo le costó a Cultura la cantidad de 3.115,20 € IVA Incluido, es decir 194,76 € por cañón. Sin comentarios.

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Defensa y difusión del patrimonio cultural gaditano

2 pensamientos en “Cádiz Ilustrada opina: Desmemoria económica. Los cañones del Puente Suazo

  1. Sin duda la gestión posterior a la restauración de los cañones aparecidos en Canalejas ha sido mucho mejor que la de los cañones de Zuazo. Pero a nivel de restauración, entre las fases del tratamientos de los cañones de Canalejas no incluyeron ninguna de extracción de cloruros (de ahí la diferencia en las cifras a nivel económico), lo cual supone un tratamiento de restauración insuficiente a medio-largo plazo, como cualquier entendido en la materia sabe.
    Un saludo
    Inmaculada Sánchez

    • Sra. Inmaculada Sanchez: En relación a su comentario sobre la «no extracción de los cloruros» de los cañones de Canalejas tengo el gusto de adjuntarle las actas del II Congreso de Conservación y Restauración del Patrimonio Metálico Metal España 2015, donde participé con el trabajo titulado «recuperación de 16 cañones del siglo XVIII, y su puesta en valor en las murallas de Cádiz» (páginas 216 a 221). En el mismo podrá leer las razones por las que estos cañones no pudieron seguir los procedimientos que los manuales de recuperación de elementos metálicos del medio salino aconsejan. Debo puntualizar que no traté, en ningún momento, de «restaurar» las 16 piezas de artillería (no soy ni pretendo ser restaurador). Simplemente busqué la forma de preservar y salvar de la desaparición de un patrimonio histórico de primera magnitud y creo que lo conseguí pues los cañones siguen en las murallas de San Carlos sin el más mínimo síntoma de oxidación, corrosión, exfoliación ni deterioro (salvo el producido por los vándalos de turno)

      Atentamente

      Antonio Ramos Gil Presidente de Cá EDICI-N ACTAS METALESPA-A.pdf diz Ilustrada.

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